En Latino América (LA) el sector informal de la economía representa más de un 30% del PIB de los países que conforman la región, y ante la pandemia este grupo se ha vuelto más vulnerable ya que, según proyecciones de la Organización Internacional del Trabajo,
hasta un 90% de los trabajadores informales podría llegar a estar en situación de pobreza relativa, es decir, percibir menos de un 50% de los ingresos medios.
Asimismo, muchas personas que han quedado desempleadas a raíz de las medidas de confinamiento y restricciones del comercio internacional han optado, como medio de subsistencia, incorporarse a la economía informal.
Adicional a la situación de la disminución de ingresos, los trabajadores informales se enfrentan día a día a altos niveles de riesgos desde la perspectiva de salud y seguridad en el trabajo y carecen de cualquier tipo de protección, incluyendo la seguridad social en la mayoría de los países de LA.
Por lo tanto, estos trabajadores se enfrentan al dilema ¿salgo a trabajar y me contagio o me quedo en casa y no percibo ingresos? La mayoría ha decidido continuar saliendo a trabajar (en la medida que las restricciones de confinamiento de cada gobierno lo permiten) y adoptado muy pocas medidas de protección como el uso de mascarillas de tela y aplicación de alcohol u otros productos químicos que más que protegerlos puede generar un mayor riesgo. Dada esta situación, podemos concluir que el primer gran reto del sector informal es el acceso a la información CORRECTA respecto a las medidas de Salud que pueden tomar en su trabajo para prevenir contagiarse, ya que su principal y en ocasiones única forma de informarse lo constituyen las redes sociales y mensajes de gobierno, que van principalmente enfocadas a “Quédate en casa” y disposiciones básicas a tomar en los hogares o población en general, ya que los requerimientos y recomendaciones para los lugares de trabajo suelen informarse a través de medios técnicos a los que la población informal, no suele tener acceso.
El segundo reto, de la mano con la falta de acceso a información, es poder obtener el conocimiento o asesoría necesaria para implementar medidas de control de acuerdo con el trabajo que desempeña, ya que la mayoría de las normas técnicas de cualquier país o inclusive recomendaciones de las entidades más importantes en materia de Salud y Seguridad Ocupacional, se encuentran enfocadas a empresas que pueden tener la infraestructura y recursos para adaptar el lugar de trabajo y adaptar a la organización a la “nueva normalidad”, pero muchos de los trabajadores del sector informal son personas que trabajan en solitario o en micro empresas (no registradas).
En consecuencia, el tercer reto, dado que sus ingresos han sido mermados, es obtener los recursos financieros para poder realizar la implementación de cualquier control y asegurarse que puedan llevar a cabo su trabajo con el menor riesgo posible de contagio.
¿Qué se puede hacer entonces? La OIT en su informe del día mundial de la Salud y Seguridad en el Trabajo, insta a los gobiernos a que las medidas para proteger a los trabajadores informales deberían incluir – entre otros – educación y capacitación sobre prácticas laborales seguras y saludables, provisión gratuita de EPP cuando sea necesario, acceso a servicios de salud pública y alternativas de medios de subsistencia.
Por otro lado, nosotros podemos aportar a este sector priorizando las compras locales y promoviendo los negocios locales.
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Uno de los desafíos para las empresas actualmente es incorporar el consumo responsable en las áreas de trabajo, desde el uso de materiales biodegradables, reciclables o reutilizables en la oficina, hasta capacitaciones continuas para los trabajadores, proveedores y cadena de valor sobre las buenas prácticas de consumo responsable.